Panecillos de hamburguesa con masa madre

Panecillos de Hamburguesa – RECETAS

Una buena carne de vacuno añeja, unas hojitas crujientes de lechuga, unas rodajas de tomate sabroso, una loncha de cheddar del bueno… y ¿un bollo industrial sin gracia y sin sabor? No hombre, no. Honremos a la hamburguesa con un buen panecillo acorde al resto de ingredientes ¿no?

 

Hoy os traigo una receta de panecillo de hamburguesa con masa madre. Muy fácil de hacer y más rica todavía.

 

Los ingredientes son:

400 gramos de harina panadera (W200)

100 gramos de masa madre al 100% de hidratación

150 gramos de cerveza rubia

1 huevo mediano

15 gramos de aceite de oliva virgen extra

10 gramos de sal

10 gramos de azúcar

1 huevo para pintar los panecillos

semillas al gusto

 

No os preocupéis si no tenéis masa madre, en ese caso podéis hacer esta otra receta con levadura de panadero.

 

¿Tenéis listos los ingredientes? Pues vamos a ello.

 

Mezclamos todos los ingredientes salvo el aceite de oliva. Hacemos amasados de 1-2 minutos con 5-10 minutos de descanso. Cuando hayamos hecho 3 ciclos de amasado-reposo añadimos el aceite de oliva y volvemos a hacer dos ciclos más o hasta que la masa quede fina y brillante en la superficie.

 

Hacemos una bola, la ponemos en un bol y lo dejamos fermentar (tapado con un trapo de cocina) a temperatura ambiente hasta que empiece aumentar de volumen. Tapamos con papel film y dejamos fermentar en la nevera hasta el día siguiente.

 

Sacamos de la nevera (y si todo ha ido bien habrá doblado de volumen) y dividimos en porciones de 90 o 100 gramos y dejamos que atemperen (unos  30 minutos).

 

Desgasificamos y boleamos dando tensión a las porciones. Ponemos las bolas con la parte fea para abajo en una bandeja de horno con papel sulfurizado o de hornear. La parte de arriba debe quedar perfectamente lisa. Si se ha abierto o no ha quedado fina dejamos reposar la bola 5 minutos para que se relaje y repetimos el procedimiento.

 

Dejamos fermentar a temperatura ambiente hasta que doblen de volumen.

 

Una vez fermentados pintaremos con huevo las piezas y las rociaremos con semillas, en este caso de sésamo natural.

 

Precalentamos el horno a 250 grados, introducimos la bandeja en la parte baja del horno y horneamos a 210 grados  con función aire durante 18 minutos. Es recomendable introducir vapor en el horno, sobre todo en los primeros 10 minutos de horneado. Para ello pondremos una bandeja directamente apoyada en la solera del horno, y al meter los panecillos verteremos una taza de agua hirviendo sobre ésta y cerraremos raudos la puerta del horno. De este modo generaremos vapor y retardaremos la formación de corteza consiguiendo así mayor volumen en nuestros panecillos.

 

Una vez horneamos los dejaremos enfriar sobre una rejilla.

 

Personalmente estos panecillos me gustan crujientes, pero si los prefieres más tipo bollo lo único que tendrás que hacer es guardarlos en una bolsa de plástico hermética (de las de congelar) una vez templados durante 30 minutos. La humedad del interior del bollo reblandecerá la corteza.

 

Estos panecillos congelan muy bien, guardados en bolsas de plástico herméticas. Una vez descongelados le daremos un golpe de horno (180 grados, 3 minutos) y estarán perfectos.

 

¿Fácil no? ¡Pues al lío!